Como parte de las fiestas patrias de Guatemala, se llevó a cabo una actividad cívica en uno de los espacios de la Federación Nacional de Gimnasia de Guatemala cuyo principal objetivo es brindar a los atletas en formación las herramientas necesarias para desarrollar y pulir su talento deportivo.
En el Centro Educativo Lilian Patricia Diéguez de Rosales, un lugar que combina el plan educativo oficial con las sesiones de entrenamiento, se celebró una presentación realizada por los alumnos hacia padres de familia completamente en inglés.
Esta integración de deporte-educación, permite a los deportistas encontrar un apoyo integral sin descuidar ningún ámbito de su desarrollo. Actualmente, el programa atiende a alumnos que cursan desde el primer grado de primaria hasta el bachillerato.
El modelo educativo se diferencia de la formación escolar tradicional al adaptarse a las necesidades del deportista mediante la flexibilidad de horarios, un cuerpo docente empático con la fatiga y el estrés de la competición, y un énfasis especial en la enseñanza del inglés para un mejor desenvolvimiento en competencias internacionales.
Para Marcos Sosa, aprender un segundo idioma ha sido fundamental en su carrera:
«El inglés nos sirve mucho como atletas, porque nos ayuda cuando vamos a otro país y no siempre encontramos facilidad para comunicarnos», explicó.
Sulem Sosa, madre de Marcos, destaca los beneficios de este enfoque y recalca la tranquilidad que le genera ver a su hijo avanzar de forma paralela en lo académico y en lo deportivo:
«Ellos exponen y dan presentaciones de lo que aprenden en inglés durante cada unidad. El colegio nos ha facilitado que él pueda practicar su deporte de forma más intencional, ya que distribuyen bien los tiempos para que puedan aprender. Nos da mucha tranquilidad que están aprendiendo y, al mismo tiempo, avanzan en su deporte», explicó.
Jefferson Rahi García, quien ingresó al centro en el primer grado de primaria y se graduará en este 2026, comparte cómo ha vivido esta experiencia:
«Yo inicié en este colegio en 2017, en primero de primaria, y ahora estoy por graduarme de quinto bachillerato. Ha sido bonito porque he pasado toda mi vida aquí. Me sirvió mucho esta integración; en mi anterior colegio no tenía tiempo para practicar deporte ni para hacer tareas. Acá es diferente, el horario se acopla al entreno y eso nos ayuda a seguir avanzando en ambos ámbitos», mencionó.
Jefferson Rahi García, alumno graduando de 2026
Por su parte, Paola Lima, madre de un alumno de cuarto grado, subraya cómo este formato ayuda a reducir el estrés del atleta al situarlo en un entorno adecuado para sus exigencias:
«El colegio se adapta a los niños. Ellos entrenan seis horas diarias y su rendimiento no ha bajado; los maestros son excelentes y los niños atletas necesitan esto porque sus rutinas no son normales. Para mi hijo ha sido mejor, no ha manejado tanto estrés. En el anterior colegio no tenía permisos y no podía ponerse al día; eso ahora ya no sucede porque el colegio se adapta a lo que necesita», comentó.